Plasmar una idea no es sólo pensarla, es modelarla, darle forma; crearla. Ser capaz de sentir su textura, su composición, apasionarte por lo que llegará a ser sin perder el rumbo.

Dibujar, crear el patrón, sentir su forma, aplicar la materia, cortar, unir, que cobre vida, que se mueva.

El patrón es la base del oficio: no hay diseño sin patrón; dominar esto te permite tener una mayor capacidad creativa, puesto que eres capaz de plasmar lo que piensas. Sólo así se llega al éxito. El diseño no puede estar alejado del oficio, ya que es el oficio el que te hace superarte, estar a la vanguardia, ser capaz de visualizar una idea aún abstracta pero que cobra vida gracias a la técnica, tú técnica; de esta forma tu idea será real, tuya, de nadie más. El bagaje te hace fuerte, la experiencia dominadora, el talento se construye y los años te lo otorgan.

En este oficio no puede existir la creatividad sin el dominio del patronaje, el bien más preciado; en definitiva, la firma.